Un viaje mindful

Abr 27, 2026

Por Carolina Cunning Reveron

En un mundo que constantemente nos empuja al hacer, cumplir y
alcanzar más, que muchas veces nos deja exhaustos, abrumados,
sintiendo que nunca completamos la lista infinita de tareas, responsabilidades y metas a alcanzar, existe algo que nos da la habilidad de poner el freno, o al menos parar en este viaje que es nuestra vida diaria.

Imaginemos que, en este viaje, la ruta tiene infinidad de paradas que quisiéramos hacer, lugares que queremos visitar y recorrer, pero para poder llegar a cada destino tenemos que parar, recargar, y quizás a veces, hasta reparar…para poder seguir.
Pero no solo eso, el parar para disfrutar, para poder saborear cada rincón, cada vista, cada atardecer, cada momento compartido, porque al fin y al cabo esta vida no es una carrera, es un viaje y somos nosotros los que
estamos conduciendo.

Entonces, aunque la vida nos lleve muchas veces, esta en nosotros parar
y disfrutar.

Mindfulness o atención plena, es en palabras simples una practica constante que requiere parar, con intención, con el propósito de estar en el hoy, aquí, ahora, con curiosidad y sin juzgar.

¿Pero qué significa el estar aquí con curiosidad y sin juzgar?

Requiere que intencionalmente practiquemos el observar sin tratar de cambiar lo que sea
que este presente ahora, no rendirnos, pero si darle espacio. Y eso significa que a veces nos tocara parar en el viaje y observar una “llanta” pinchada, o una tormenta inesperada cuando lo que planeábamos era disfrutar del sol. Se trata de darle espacio a todo lo que llega en este
recorrido.

Nos invita a ser curiosos, porque es a través de la curiosidad que nos damos la oportunidad de aprender de lo desconocido, sin juzgar a simple vista. Es en esta curiosidad por lo nuevo, por lo que llega sin aviso que nos permitimos expandir y crecer. A veces para dar espacio a una nueva amistad, para descubrir una nueva pasión, hobbies, una perspectiva diferente y hasta aprender a transitar lo doloroso e incómodo.

En esta práctica, porque requiere una repetición constante y continua, es que cambiamos la manera en la que nuestro cerebro está acostumbrado a funcionar, gracias al concepto de la neuro plasticidad podemos moldear nuestros patrones de comportamiento automático y rutinario, por una práctica de atención plena, de presencia, de parar y observar. Siempre
dándole espacio a la autocompasión, para no dejar que la exigencia y perfección tomen el control de nuestro viaje.

Te invito a que des paso a la curiosidad…y te animes a conocer como seria hacer de tu viaje, un viaje más “mindful”… más presente.