Un recorrido por la historia, los mecanismos y las estructuras que han dividido a
la humanidad desde la Antigüedad hasta nuestros días

Por Francisco Pineda

Este es un tema muy conocido, pero no es fácil de tratar. El racismo es una ideología o un prejuicio que sostiene la inferioridad o la superioridad de un grupo étnico frente a los demás. Dicha ideología promueve mecanismos, sistemas y culturas de deshumanización, discriminación, persecución y exclusión. La palabra «racismo» designa también la doctrina antropológica o la ideología política basada en ese sentimiento.

Los orígenes del concepto: de la Antigüedad a la era cristiana

El origen del racismo se remonta a siglos atrás, y un historiador israelí, Benjamín Isaac, afirmaba la existencia de un «pensamiento racista premoderno» entre los griegos y los romanos antiguos, por lo que la «genealogía» del racismo en Occidente se podía «rastrear» hasta «la Antigüedad clásica» de acuerdo con los datos históricos disponibles.

Otro de sus posibles orígenes fue en el siglo XIV, cuando el cristianismo aportó un nuevo concepto: el «universalismo», hasta entonces ajeno a la Antigüedad al considerarse la verdadera religión de toda la humanidad. De esta forma, la división entre griegos, romanos y «bárbaros», propia de la Antigüedad, fue sustituida por la diferenciación entre los que ya formaban parte de la comunidad cristiana, los «bautizados», y «los todavía no cristianos» (los «paganos»).

Los estatutos de «limpieza de sangre» fueron el mecanismo de discriminación legal en la monarquía hispánica y en el Reino de Portugal hacia la minoría judeoconversa (que junto con los miembros de la minoría morisca constituían los cristianos nuevos). Consistían en exigir al aspirante a ingresar en las instituciones que lo adoptaban el requisito de descender de un «cristiano viejo», es decir, de no tener ningún antepasado judío, moro o condenado por la Inquisición. Causó rechazo en determinados sectores eclesiásticos por el hecho de que presuponían que ni siquiera el bautismo lavaba los pecados de los individuos, algo completamente opuesto a la doctrina cristiana. El primer estatuto de limpieza de sangre fue la «Sentencia-Estatuto» aprobada en 1449 en la ciudad de Toledo. El más importante, y que sirvió de modelo a los posteriores, fue el aprobado en la catedral de Toledo en 1547, a propuesta del arzobispo Juan Martínez Siliceo, y que fue ratificado por el Papa y el rey Felipe II en 1555. A partir del Estatuto de Toledo, los estatutos se difundieron rápidamente por la península.

El sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel sostiene, por su parte, que el racismo aparece con la conquista europea de América a partir de 1492, y que es un proceso constitutivo del fenómeno de la «colonialidad».

La construcción moderna de la «raza»

Hubo otro sistema racial en los siglos XVII y XVIII. En la «era de los descubrimientos», los estudiosos procuraron poner orden a tanta diversidad étnica y cultural que se estaban encontrando los colonizadores y exploradores europeos, y así se construyó el concepto moderno de «raza» basado en características fenotípicas. Los religiosos fueron los que «comenzaron a describir y clasificar a los pueblos y culturas dela tierra en relación con sus características físicas y morales; así se destacaría la variedad dela creación de «Dios y su orden armónico». Les siguieron eruditos, naturalistas, filósofos y médicos que al principio se esforzaron en seguir la doctrina de la Iglesia, pero que pronto entraron en conflicto con la «doctrina creacionista». El pionero en acuñar el término de «raza» en el sentido moderno fue el francés Francois Bernier en 1685.

El racismo científico Entre 1853 y 1855, el conde Arthur de Gobineau publicó su libro: Essai sur l’inegalité desraces humaines (Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas), en el que sostenía que las civilizaciones acaban decayendo debido a la «degeneración racial» que inexorablemente se produce durante su desarrollo como resultado de la mezcla racial (solo la «pureza racial» habría evitado la decadencia, pero la propia dinámica de las civilizaciones hacía imposible mantenerla).

La esclavitud y la segregación racial en los Estados Unidos

La «forma más clara de práctica racista» en el siglo XIX fue la esclavitud que siguió existiendo en el espacio africano y árabe, y también en América, tanto del Norte como del Sur. Y ello a pesar del creciente rechazo que suscitó —pues el Congreso de Viena de 1815 la declaró ilegal— no sólo porque era contraria a los derechos del hombre, sino también por la mezcla de razas que suponía. De hecho, la esclavitud apenas fue legitimada por el racismo científico y sus defensores, y los dueños de las plantaciones en el sur de Estados Unidos recurrieron a otro tipo de argumentos, como el paternalismo sobre sus esclavos negros. La situación cambió radicalmente con la Proclamación de Emancipación de 1863 —a la que siguió la Decimotercera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos— por la que los esclavos pasaron a ser hombres libres, ya que fue a partir de entonces cuando se utilizaron los «argumentos» biológicos y raciales para «demostrar» la inferioridad de los negros ―además de recurrir a la intimidación y a la violencia por medio del Ku-Klux-Klan―. Al mismo tiempo, se aprobaron las primeras prohibiciones explícitas de la mezcla racial y de las relaciones sexuales entre negros y blancos, que para los negros supusieron fuertes penas. En este contexto fue cuando se estableció la «regla de una gota» (One-Drop-Rule), una norma «tristemente célebre para la comprobación de la pertenencia racial que estuvo vi gente en los tribunales de los Estados del Sur hasta la década de 1970». Según la One-Drop Rule, era considerada negra aquella persona que llevara una sola gota de «sangre negra», es decir, quien tuviera un solo antepasado negro en las últimas cinco generaciones. Como ha señalado Christian Geulen, «de esta forma se declaró no existente, al menos jurídicamente, cualquier forma de mezcla racial; sólo había genuinos blancos o negros». Naturalmente, se descartó una aplicación inversa de la One-Drop-Rule para saber quién debería ser considerado jurídicamente como blanco…»

Antisemitismo

Conforme fue avanzando el siglo XIX, los judíos fueron «quienes se convirtieron en objeto preferido de las ideologías racistas». El término «antisemitismo» nació en el Imperio alemán en los años 1870-1880 «para dar nombre a una visión del mundo que veía los fundamentos de todo desarrollo cultural en la diferenciación y la lucha entre lo “ario” y lo “semita”». Así pues, como ha destacado Christian Geulen, el «antisemitismo racista» ―como él lo denomina― «no era en absoluto una simple aversión hacia los judíos». A finales del siglo XIX, y no sólo en Alemania, el antisemitismo era un programa de partido y una filosofía dela historia, un punto de vista político y una doctrina natural y social; era un medio esencial de entenderse a sí mismos…»

El racismo poscolonial: el apartheid sudafricano

Después de la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial, el apartheid fue un régimen de segregación racial implantado en Sudáfrica por colonizadores neerlandeses, boerso afrikaners, como parte de un régimen más amplio de discriminación política, económica, social y racial, de la minoría blanca de origen europeo sobre la mayoría negra aborigen, derivado a su vez del colonialismo. La palabra apartheid en afrikaner significa «segregación». La Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial, se aprobó el 21 de diciembre de 1965, por la Asamblea General de la Organización delas Naciones Unidas. El racismo es la ideología o el prejuicio; la discriminación racial es el acto o el hecho de practicarla. Existe también el “racismo aversivo” de aquella persona que dice: “yo no soy racista, pero…”, y entonces elabora una declaración que contiene elementos que discriminan, y a veces como una broma.

El sistema de castas

Y aquí brevemente una descripción del sistema de castas que, en algunos países, como en la India, se practicó o se practica. En la India hubo hasta hace poco tiempo 4 «castas» derivadas de la creencia en el dios Brahmá:
•Brahmines: supuestamente nacidos de la boca de Brahmá, son los sacerdotes ymaestros.
•Chatrias: nacidos de los hombros de Brahmá, son los políticos y guerreros.
•Vaisías: nacidos de las caderas, son los comerciantes y artesanos.
•Shudrás: nacidos de los pies, son los esclavos, sirvientes, obreros y campesinos.

Y existe también una «quinta clase» que no entra en ninguna categoría: son los Dalits o Intocables. Una clase tan baja que no se considera como «casta». Son personas que hacen las tareas más denigrantes, como recoger los excrementos humanos con las manos, etc. No tienen derecho a estudiar y desde su nacimiento están marcados para no ascender a ninguna de las otras clases sociales.

Este sistema de castas ha sido abolido en la India, pero permanece en algunos lugares como reminiscencia de un pasado teocrático. Aunque parezca increíble, hoy en día subsisten muchas formas de racismo en el mundo; pero es en el ámbito político en donde esta infame idea cobra fuerza, pues se difunde como una muestra de fuerza comunitaria, haciendo creer a las persona que existe un ¨peligro¨ con los que son diferentes en color de piel o ideas, ya sean religiosas o políticas y, aunque sí hay ideas que pueden ser destructivas para una sociedad, en general solo son expresiones de la pluralidad de pensamiento que siempre ha existido y debe existir, pues somos seres diferentes antropológicamente hablando, y también intelectualmente, lo cual, según mi opinión, es lo que aporta la riqueza a la raza humana.

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