México presenta al ajolote («Ajologol») como su segundo emblema para el
Mundial 2026: un símbolo milenario que une la identidad local, el turismo y la
urgencia de su conservación.

Por Francisco Pineda

En la extraordinaria fauna mexicana existe una asombrosa especie: el ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum). Con una extraña apariencia física, este animalito posee facultades extraordinarias que aun para la ciencia representan misterios: alcanza la madurez sexual sin cambiar su forma larvaria y tiene la excepcional capacidad de regenerar miembros perdidos, e incluso ¡parte del cerebro y del corazón!

El ajolote juega un papel de embajador cultural y símbolo de identidad para laCiudad de México en el Mundial de fútbol de 2026.

La administración de la ciudad lanzó a un personaje no oficial llamado Ajologol, un ajolote con penacho mexicano y camisa número 10 para decorar la ciudad, crear identidad local y promover el turismo.

Este anfibio endémico de Xochimilco fue adoptado por el Gobierno de la Ciudad de México para tematizar su campaña turística y de rehabilitación urbana. A pesar de su gran popularidad, el ajolote no es la mascota oficial de la Copa Mundial de Fútbol de 2026. La FIFA tiene ya sus propias mascotas oficiales patentadas para el torneo en Norteamérica: el jaguar Zayu (por México), el alce Maple (Canadá) y el águila Clutch (Estados Unidos).

El ajolote, originario y endémico de los lagos del Valle de México y que sobreviven el lago de Xochimilco, fue “axolotl” por los antiguos mexicanos (del náhuatl, “monstruo de agua”), y conserva las características milenarias propias de las salamandras, pero es más cercano a ranas y sapos. De color negro o marrón moteado, albino o blanco, el ajolote mexicano conserva su aleta dorsal de renacuajo que se extiende casi por todo su cuerpo que mide de 15 a 30 centímetros de longitud; y sus branquias externas en forma de plumas sobresalen de la parte trasera de su ancha cabeza.

Desde antes de la Colonia hasta la actualidad, el Ambystoma mexicanum ha sido alimento muy apreciado por su sabor y propiedades nutritivas, lo mismo preparado en tamales que en sopas y guisados, también, hasta la fecha, ha sido aprovechado en la medicina tradicional en fórmulas de jarabe, de pomada o de infusiones contra padecimientos respiratorios; estos medicamentos no son muy caros y sí muy populares entre la población en general.

En los años 60 y 70 había vendedores en las ciudades de Puebla y México, venidos de pueblitos cercanos que tenían a su alrededor pequeñas lagunas, que ofrecían ajolotes como alimento natural que las familias consumían en guisos o caldos propios de la cocina popular mexicana. Su sabor, según recuerdo, era comparable al de algunos moluscos como el pulpo o el camarón. Tantas virtudes propiciaron que esta singular criatura fuera llevada al peligro de extinción, pues la mayoría de los ciudadanos ignora que es necesaria la repoblación del ajolote mexicano, lo mismo que frenar la degradación de su hábitat lacustre.

Asimismo, las extraordinarias virtudes del ajolote mexicano han propiciado que a este anfibio, exclusivo de México, se le encuentre en acuarios y laboratorios de todo el mundo, y que se hayan realizado miles de estudios en importantes campos de la ciencia: la biología celular, la anatomía, la genética y la evolución, entre otras. También, en algunos hogares mexicanos, tanto en USA como en México, se ha adoptado como mascota de la casa a un ajolote vivo que cuidan y miman en peceras de cristal.

Con este auge de popularidad, ahora en México se venden figuras de peluche, de diversos tamaños y colores, representando a esta extraordinaria y milenaria criatura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *