Más allá de los próceres tradicionales, miles de mujeres lideraron tropas, tejieron redes de espionaje y financiaron la causa patriota; rescatar sus nombres es un acto de justicia histórica para completar la memoria del continente

Por Fernando Cornejo

Cuando se habla de la independencia de los países de Latinoamérica, los nombres que suelen aparecer en los libros de historia son los de Simón Bolívar, José de San Martín, Miguel Hidalgo, Bernardo OHiggins o Antonio José de Sucre. Sin embargo, detrás de estos grandes líderes hubo miles de mujeres cuya participación fue decisiva para alcanzar la libertad. A pesar de ello, durante mucho tiempo la historia enseñada en las escuelas ha minimizado o incluso ignorado sus contribuciones.

Las mujeres desempeñaron múltiples funciones durante los procesos independentistas. Algunas actuaron como mensajeras y espías, transportando información y documentos secretos entre los ejércitos patriotas. Otras organizaron redes de apoyo, consiguieron alimentos, ropa y medicinas para los soldados o utilizaron sus hogares como lugares de reunión y refugio.

También hubo quienes participaron directamente en los combates, demostrando un valor extraordinario en el campo de batalla.

¿Por qué, entonces, sus historias han sido tan poco difundidas? Una de las razones es que la historia tradicional fue escrita durante mucho tiempo desde una perspectiva centrada en los grandes líderes militares y políticos, casi todos hombres. Esta visión dejó en segundo plano las contribuciones de las mujeres y de otros grupos sociales, como los pueblos indígenas, las personas afrodescendientes y los sectores populares. Como consecuencia, generaciones de estudiantes crecieron con una imagen incompleta de la independencia.

Recordar a las mujeres de la independencia es un acto de justicia histórica. Sus nombres, sus acciones y sus sacrificios forman parte del patrimonio de Latinoamérica y merecen ocupar el lugar que les corresponde en la memoria colectiva. Solo al reconocer todas las voces que construyeron la independencia podremos comprender plenamente la historia de nuestros países y transmitirla de manera más equitativa a las futuras generaciones.

Incorporar estas figuras en los programas escolares tiene un valor que va más allá del conocimiento histórico. Permite que niñas y niños encuentren modelos diversos de liderazgo, valentía y compromiso con la sociedad. Además, contribuye a comprender que los grandes cambios sociales son el resultado del esfuerzo de muchas personas, no solo de unos pocos protagonistas.

En las últimas décadas, historiadores e investigadores han trabajado para recuperar estas historias olvidadas, y hoy sabemos que la independencia fue un esfuerzo colectivo en el que las mujeres desempeñaron un papel indispensable.

El 12 de julio se celebra formalmente el Día de las Heroínas y Mártires de la Independencia de América. Esta efeméride continental fue instituida en honor al nacimiento de la generala Juana Azurduy (12 de julio de 1780). La celebración también busca resaltar la participación de numerosas mujeres anónimas que lucharon, tanto en combates como en otras formas de resistencia.
Además de esta fecha continental, varios países tienen días nacionales específicos dedicados a sus heroínas:

Colombia: El 14 de noviembre se conmemora el Día de la Mujer Colombiana. Se estableció por ley en memoria del aniversario del fusilamiento de Policarpa Salavarrieta ("La Pola") en 1817.

Argentina: El 8 de noviembre se celebra el Día Nacional de los/as Afroargentinos/as y de la Cultura Afro. Fue elegido en homenaje al fallecimiento de María Remedios del Valle, la "Madre de la Patria"

México: No existe un día único, pero durante las festividades del Grito deIndependencia (15 y 16 de septiembre) se rinden honores oficiales especiales a Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario como forjadoras de la patria.

He aquí un brevísimo recuento de las mujeres más importantes en la historia de lasl uchas por la liberación de los pueblos de América Latina:

Micaela Bastidas Puyucahua (Peru)
Líder quechua del Virreinato del Perú y figura destacada en la rebelión de Tupac Amaru II contra el dominio colonial español.
Fue esposa y colaboradora principal de Túpac Amaru II, y desempeñó un papel estratégico en la organización y coordinación del levantamiento. Su liderazgo, determinación y resistencia la convirtieron en un símbolo de la lucha indígena contra la explotación colonial. Fue capturada y ejecutada por las autoridades españolas en 1781.

Juana Azurduy (Argentina / Bolivia)
Comandó un ejército de guerrillas conocido como "Los Leales" junto a su esposo, Manuel Asencio Padilla.
Dominaba el quechua y el aimara, logrando unificar a miles de indígenas contra el ejército realista.
El general Manuel Belgrano quedó tan impresionado por su valentía que le entregó su propia espada.
El gobierno argentino le otorgó el rango de teniente coronel.
Perdió a sus cuatro hijos menores por desnutrición y enfermedades durante la guerra, y vio morir en combate a su esposo.

María Remedios del Valle (Argentina)
Era de origen afrodescendiente. Su historia visibiliza el rol crucial de las mujeres negras y mulatas en la liberación del continente.
Recibió el título honorífico de Madre de la Patria por parte del ejército argentino gracias a su entrega absoluta en el frente de batalla.
Participó en misiones de alto riesgo como la Batalla de Tucumán y la Batalla de Salta, asistiendo a heridos y empuñando armas. Sus dos hijos y su esposo murieron luchando junto a ella. Fue herida de bala, capturada por los españoles, azotada públicamente durante nueve días y logró escapar para seguir luchando.

Leona Vicario (México)
 Utilizó su inmensa fortuna familiar para comprar armas, medicinas y financiar los viajes de los insurgentes.
Actuó como corresponsal de guerra, enviando informes cifrados y colaborando con los periódicos rebeldes El Ilustrador Americano y Semanario Patriótico Americano.
Coordinó una red de mensajería segura en la Ciudad de México para conectar a los líderes de la insurgencia.
Fue arrestada y recluida en un convento, pero logró escapar disfrazada para unirse al ejército de José María Morelos en el sur del país.

Josefa Ortiz de Domínguez (México)
Aprovechó su alta posición social como esposa del corregidor de Quéretaro para organizar reuniones políticas bajo la fachada de "tertulias literarias";.
Al descubrir que la conspiración de Querétaro había sido delatada, logró enviar un mensaje urgente a Ignacio Allende y Miguel Hidalgo, precipitando el Grito de Dolores.
Fue arrestada y encerrada en diferentes conventos durante años, negándose firmemente a delatar a sus compañeros de causa.

Manuela Sáenz (Ecuador / Venezuela / Colombia)
Recibió la condecoración de Caballeresa del Sol del general José de San Martín por su activismo previo en la independencia de Perú.
Participó activamente en la Batalla de Ayacucho bajo las órdenes de Antonio José de Sucre, alcanzando el grado de coronela. Manejaba archivos secretos, descifraba correspondencia enemiga y asesoraba políticamente a Simón Bolívar. Le salvo la vida a Simón Bolívar. En la "Noche Septembrina" de 1828, interpuso su cuerpo ante los conspiradores para que Bolívar pudiera escapar por una ventana, ganándose el apodo de "Libertadora del Libertador"

Policarpa Salavarrieta "La Pola"(Colombia)
Trabajó como costurera en las casas de las familias realistas de Bogotá para escuchar conversaciones estratégicas y robar información cartográfica.
Reclutaba jóvenes para las fuerzas patriotas, les conseguía salvoconductos y les compraba armas con dinero propio.
Operó durante meses una red de espionaje perfecta hasta que la captura de sus mensajeros la delató ante las autoridades españolas.
Fue fusilada en la plaza pública a los 22 años, pronunciando un discurso que instó al pueblo a continuar la rebelión.

Bartolina Sisa (Bolivia)
Dirigió junto a su esposo, Túpac Katari, el histórico cerco a la ciudad de La Paz en 1781 contra el dominio colonial.
Fue nombrada virreina de la resistencia y asumió el mando total del ejército aymara cuando su esposo se ausentaba.
Organizó campamentos militares, controló el flujo de alimentos a la ciudad y entrenó a hombres y mujeres en el uso de la honda y el fusil.
Fue capturada por traición y ejecutada con extrema crueldad por los españoles, convirtiéndose en el máximo referente de la lucha de las mujeres indígenas en América.