Más allá del pozole, el mole y la fiesta, el Grito de Dolores guarda una historia de conspiración, arrojo y pasión indomable. Conoce los orígenes y los personajes que forjaron la libertad de México

Por Francisco Pineda

México tiene dos celebraciones de independencia cada año: el día 15 de septiembre, conocido como el Día del Grito, y el 16 de septiembre, Día de la Independencia Nacional.

Fue en la madrugada del 16 de septiembre de 1810 cuando el cura Miguel Hidalgo y Costilla convocó a la gente haciendo repicar las campanas en el atrio de la capilla del pueblo de Dolores, hoy Dolores Hidalgo, estado de Guanajuato, lanzando una arenga e incitando a tomar las armas contra el dominio español que había predominado desde el período llamado ¨de la conquista¨,  es decir, a partir 1519 en que los soldados y mercenarios de Hernán Cortés desembarcaron en las costas de lo que hoy es el estado de Veracruz, en el Golfo de México.

Aunque hubo varias causas, las principales fueron: la desigualdad social y los ecos de la independencia de los Estados Unidos, el vecino del norte.

También, ahora se sabe que el cura Hidalgo, un criollo nacido en México, en realidad quería algunas reformas por parte del virreinato de España, pero finalmente la intolerancia del virrey de entonces, Francisco Xavier Venegas, y del alto clero precipitaron las cosas hasta terminar con la independencia de México del reino de España.

Al hoy conocido como “el cura Hidalgo”, se le unieron otros personajes que llegaron a ser muy relevantes en ese movimiento de independencia, como Miguel Allende y otro cura famoso: José María Morelos y Pavón, hoy conocido como “Morelos”.

La Independencia de México tiene diversas etapas; una de las más importantes abarca desde el Grito de Dolores (16 de septiembre de 1810) hasta la batalla del Puente de Calderón (en el actual municipio de Zapotlanejo, Jalisco, el 17 de enerode 1811), cuando la muchedumbre dirigida por Hidalgo, con su famoso estandarte guadalupano en mano, peleaba con más pasión y arrojo que estrategia; sin embargo, fue derrotado y apresado para posteriormente ser decapitado.

Las autoridades virreinales de entonces hicieron colgar su cabeza en la conocida alhóndiga de Granaditas, en el estado de Guanajuato, como escarmiento.

El estado de Querétaro es conocido como la Cuna de la Independencia, ya que aquí se gestó la misma con importantes personajes como «La Corregidora» Doña Josefa Ortiz de Domínguez, su esposo el Corregidor Miguel Domínguez, el cura Hidalgo, Miguel Allende, Juan Aldama, de largo nombre, y los hermanos Epigmenio y Emeterio González, entre otros.

La llamada Guerra de Independencia termina el 27 de septiembre de 1821 (11 años después) con la entrada triunfal del Ejército Trigarante, encabezado por Agustín deI turbide y Vicente Guerrero, a una jubilosa Ciudad de México. El objetivo principal de este movimiento (armado y social) era liberar al territorio mexicano del yugo español y que, en cada rincón de la Colonia se olvidase por completo el concepto de virreinato.

Posteriormente surgieron otros movimientos sociales en ese mismo siglo, como el encabezado por Benito Juárez en 1857 con las llamadas Leyes de Reforma, en las que todas las propiedades de las iglesias pasaron a ser propiedad del Estado mexicano y en las que se prohibió a los religiosos de cualquier denominación participar en política. Además de que se decretó que no podía haber un Estado político religioso dentro del mismo Estado mexicano y dejó de reconocerse al Estado Vaticano en Roma como una nación para considerársele solo como un grupo religioso más.

El movimiento de independencia de México tuvo eco en otras naciones de ese entonces en Latinoamérica, y por eso no pocos países del continente también celebran su independencia en el mes de septiembre o alrededor de él.

La celebración de la independencia de México es la más festejada por los mexicanos. Las ciudades y casi todos los pueblos se engalanan con vistosos adornos en las calles principales, y los gobiernos locales y federales “dan el grito” desde los balcones de los edificios gubernamentales haciendo repicar simbólicamente una campana y lanzando “vivas” a los héroes de la independencia y a otras causas sociales, ante las muchedumbres que se congregan en torno a ellos en esa noche especial.

Entre las familias hay festejos también que consisten en degustar platillos tradicionales como el mole poblano, el pozole, las tostadas, las chalupas, el arroz mexicano y otros, así como con un baile en el que participan todos y que se extiende no pocas veces hasta bien entrada la madrugada.

Sin duda hay todavía muchas cosas por lograr en el contexto social mexicano, pero la celebración de la independencia hace que la mayoría de la gente tenga no solo el recuerdo y la conmemoración de aquel momento histórico, sino también la esperanza de un futuro mejor.